Amplitud lectora: Memoria
Juzga el sentido, recuerda las últimas palabras
Sobre el ejercicio
Amplitud de Lectura te muestra una frase corta para leer (y a menudo para juzgar si tiene sentido o no) y luego una sola palabra que debes retener. Tras una serie de dos, tres o más frases tienes que recordar esas palabras en el orden en que aparecieron. El truco está en hacer ambas cosas a la vez: procesar cada frase mientras las palabras anteriores siguen en la memoria, y la cantidad del conjunto no deja de crecer.
Qué desarrolla
Pone a trabajar la memoria de trabajo, en concreto tu capacidad de retener información mientras haces otra cosa con tu atención al mismo tiempo. Esa doble exigencia de almacenamiento más procesamiento es lo que la diferencia de una simple lista de palabras y está estrechamente ligada a la comprensión verbal.
Historia
Empezó como una medida de laboratorio de la memoria de trabajo, no como un juego. Después de que Daneman y Carpenter la presentaran en 1980, la idea se extendió deprisa: Turner y Engle demostraron en 1989 que la parte de leer frases podía sustituirse por aritmética (la amplitud de operaciones), y siguió toda una familia de tareas de amplitud compleja basadas en ordenador, que se convirtieron en herramientas estándar de la psicología cognitiva.
Quién lo creó y cuándo
Creada por Meredyth Daneman y Patricia A. Carpenter en 1980, en su artículo en el Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior. Se le atribuye ampliamente ser la primera tarea de amplitud compleja, junto con su versión de amplitud de escucha.
Cómo entrenar
Lee o juzga cada frase a un ritmo normal y honesto en lugar de acelerar el procesamiento para proteger las palabras, ya que la dificultad reside en hacer ambas cosas a la vez. No te limites a repetir las palabras en bucle; liga cada una a su frase o construye una imagen mental rápida o una historia que las conecte. Sube la cantidad del conjunto solo cuando seas fiable en la longitud actual.
Cuánto practicar
Los bloques cortos y concentrados funcionan mejor: alrededor de 10 a 15 minutos, varias veces por semana. La fatiga llega rápido en esta tarea, así que para cuando tu precisión empiece a caer en lugar de seguir adelante cansado.
Base de evidencia
La evidencia es más sólida justo en lo que cabría esperar: la amplitud de lectura es una medida fiable y bien validada de la capacidad de memoria de trabajo, y las puntuaciones correlacionan con la comprensión lectora. Lo que no hace de forma fiable es volverte más inteligente en general. Grandes metaanálisis y estudios controlados sobre entrenamiento de la memoria de trabajo (Melby-Lervåg y colaboradores, Redick y colaboradores) hallaron que las mejoras se quedan cerca de la tarea entrenada y no se transfieren a la inteligencia fluida ni a la cognición cotidiana, así que toma con cautela cualquier promesa de subir el CI.
Recomendaciones
Úsala para afinar y medir tu memoria de trabajo con honestidad, no como un atajo hacia un CI más alto, y mantén genuina la parte de leer frases en lugar de leerla por encima.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que memorizar una lista de palabras?
No. Una simple lista solo pone a prueba el almacenamiento; Amplitud de Lectura te obliga a procesar cada frase al mismo tiempo que retienes las palabras, que es lo que la convierte en una medida de la memoria de trabajo y no de la simple memoria a corto plazo.
¿Entrenar esto subirá mi CI o me hará más inteligente en general?
Honestamente, probablemente no. Mejorarás en la tarea y en tareas de amplitud similares, pero la mejor investigación controlada muestra poca o ninguna transferencia a la inteligencia general ni a habilidades cotidianas no relacionadas.
¿Debería leer rápido para que sea más fácil?
Apresurarse suele salir mal. El reto es la combinación de leer y recordar, así que lee a un ritmo real y dedica tu esfuerzo a ligar cada palabra a su frase en vez de correr.
Variantes
Sus parientes cercanos cambian la tarea de procesamiento: la amplitud de operaciones empareja palabras con problemas de matemáticas, la amplitud de simetría usa juicios visuales, y la amplitud de escucha hace que oigas las frases en lugar de leerlas. Las versiones también difieren en si recuerdas las palabras en orden, si las frases deben juzgarse como verdaderas o falsas, y en cómo se disponen los tamaños de los conjuntos.